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jueves, 11 de junio de 2015

La educación y la red: las universidades jesuitas de México ante los desafíos del cambio de época



La pedagogía ignaciana contribuye a los desafíos y retos del contexto global actual a través de  su esencia. La educación jesuita está expresada en conceptos y no en métodos. Hay una concepción del hombre, y del mundo, y de las maneras en que se relacionan. Es por esto que se pueden cambiar, modificar, transformar las maneras, los métodos mediante los cuales se forman a las personas en sus relaciones con el mundo. Conservando la esencia, el contenido, lo que se transforma es el contenedor. Se conserva el fondo, y se cambian las formas. De esta manera, ante nuevos desafíos y retos que se presentan en el mundo, la esencia de la educación jesuita encuentra nuevas formas de enfrentarlos y resolverlos.
Con la misión de las universidades jesuitas se invita a hacer una gran transformación institucional, a través de la apertura de las universidades a diferentes maneras de acompañar en el aprendizaje, aprovechando las nuevas tecnologías: cursos virtuales, aprendizaje a distancia, de manera colaborativa, y atendiendo a otros grupos de potenciales estudiantes: adultos mayores, personas con alguna discapacidad, asentamientos rurales, etc.
Considero que sí es posible llevar a cabo la misión declarada para las universidades jesuitas, aunque será un proceso lento y paso a paso. Es difícil romper con las estructuras rígidas que han imperado durante muchos años, así como cambiar la manera de pensar, y de actuar, de quienes han dedicado bastante tiempo a la educación formal.
La reflexión que hacen los jesuitas sobre la formación actual y las nuevas tecnologías,  nos lleva a cuestionar la concepción estructurada del aprendizaje, la escolarizada. También nos invita a abrirnos a nuevas maneras de aprender, a conocer cómo es que aprenden los demás. A reconocer el valor de la sabiduría popular, la construcción de conocimientos a través de la experiencia y del compartir y colaborar con los otros.

La identidad ignaciana aporta un sello en el capo educativo por medio de la visión que forma en sus educandos sobre el mundo en que vivimos: el humanismo, la justicia para todos, el servicio a los demás, sobre todo a los más desprotegidos, el cuidado del medio ambiente. Son valores que provienen de la esencia de la educación jesuita: formar a hombres y mujeres para los demás, las Universidades para el mundo.